el hábito hace al monje


No esperaba mucho entusiasmo por mi parte en este regreso esperado a la blogosfera. Y así ha sido durante los últimos días. No es que no pensara en ello. El caso es que cuando llego a casa de noche después de una dura jornada de trabajo o de una visita a mi madre en la residencia, actividades ambas que suponen un importante desgaste físico y mental, y tras cenar frugalmente, lo que menos me apetece es sentarme delante del ordenador y ponerme a escribir. Además, no es fácil encontrar un tema que apasione lo suficiente como para que sentarse y empezar a teclear sean coser y cantar.

Así que he aprovechado una jornada de domingo fría y soleada en la que no tengo nada que hacer salvo estar de guardia (hubiera preferido salir a hacer senderismo pero mis obligaciones laborales me lo impiden) para escribir unas palabras y saciar mi sincio de escritura.

Esta semana he escuchado en un programa de radio (últimamente escucho mucho la radio siempre que estoy en casa e incluso toda la noche a la par que duermo) al hilo de las resoluciones que todos los años se hacen al comenzar el año que, si uno quiere incorporar como costumbre una actividad nueva ajena a sus costumbres, tiene que realizarla al menos durante veintiún días consecutivos. Y que después de ese periodo la nueva actividad se realiza de manera automática, sin tener que pensar en ella, sin que surjan dudas, casi sin esfuerzo.

Este es al camino que sin duda debo tomar si deseo que la escritura en este diario digital se convierta en un hábito. Viendo mi historial en esta primera semana del año el futuro no parece prometedor. He escrito un día de siete. No se puede decir por  tanto que esta nueva actividad que me he propuesto como resolución de año nuevo se me esté convirtiendo en una costumbre arraigada. Pero entiendo que las cosas tienen un proceso, un ritmo, una manera de suceder. Y hoy he dado un paso más. Debo perseverar en mi propósito y continuar día a día, si es posible, con esta actividad.

Así pues parece que al contrario de lo que dice el refranero popular español: “el hábito no hace al monje“, si se interpreta la palabra “hábito” como la primera acepción del si definición en el diccionario de la Real Academia Española:

1. m. Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes u originado por tendencias instintivas.

y la palabra “monje” como metáfora de la actividad que se quiere incorporar como costumbre se puede cambiar la expresión y afirmar que “el hábito hace al monje“.

Veremos.

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