La búsqueda de otras Tierras en el Universo


Hoy se ha celebrado una conferencia muy interesante sobre la detección de planetas fuera del sistema solar en el marco de las Actividades de Divulgación de la VIII reunión científica de la SEA 2008 de la Sociedad Española de Astronomía (SEA) que tiene lugar durante una semana en Santander. La conferencia estaba abierta al público y asistió gran cantidad de público, aunque no sabría decir en qué porcentaje de gente que no fuera del congreso.

La conferencia se celebró en inglés … en el inglés con el acento francés del profesor Mayor que añadía una dificultad más. No obstante no obtuve dificultad en pillar el acento y entender la mayor parte de la conferencia, aunque tuve que permanecer concentrado mucho tiempo y acabé algo agotado.

Llegué media hora antes del comienzo del evento y tuve la oportunidad de ver como dos medios de comunicación entrevistaban al ponente en el hall del paraninfo a las puertas de la sala donde se iba a celebrar la conferencia.

Observatorio Astronómico de Ginebra
Observatorio Astronómico de Ginebra
La conferencia pública fue impartida por el Prof. Michel Mayor de la Universidad de Ginebra, en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria y se tituló “La búsqueda de otras Tierras en el Universo.” Durante los últimos trece años se ha detectado unos 300 planetas fuera del Sistema solar (exoplanetas), entre ellos, gigantes gaseosos, planetas helados y, por último rocosos. Solamente el grupo del profesor Mayor ha detectado del orden del centenar. El descubrimiento de esta diversidad de propiedades de los exoplanetas ha provocado que se revisen las teorías sobre los mecanismos de formación de sistemas planetarios.

El suizo Michel Mayor es co-descubridor, junto a Didier Queloz, del primer exoplaneta, llamado 51 pegasi b, que orbita alrededor de una estrella similar al Sol, llamada 51 Pegasi. Tras este hito ha descubierto más de 100 exoplanetas y sistemas planetarios, destacando recientemente el hallazgo de un exoplaneta de baja masa, una super tierra (tamaño cinco veces el se la tierra) que parece estar situado en la “Zona Habitable” (zona orbital alrededor de la estrella, que depende del tamaño de la misma, en donde se dan las condiciones para que un planeta de la composición y tamaño adecuado desarrolle vida tal y como la conocemos) Entre sus muchos premios y reconocimientos cabe mencionar el Premio Balzan (2000), la Medalla Einstein (2004) y el Premio Shaw de Astronomía (2005).

Actualmente Mayor es Investigador principal del “High Radial Velocity Planetary Search” (HARPS), espectrógrafo que desde 2003 se dedica a la búsqueda de planetas extrasolares en el Observatorio Astronómico Austral (ESO) (del que España es miembro desde hace más de dos años) Para ello se emplea un telescopio de 3,60 metros ubicado en La Silla (Chile).

La presentación comenzó citando una carta de Aristóteles a Herodoto en donde el primero afirmaba su teoría de que existían otros planetas como la tierra en las estrellas y que estos estaban habitados. Luego se pasó a explicar las plataformas de observación de las estrellas, las técnicas utilizadas para detectar de forma indirecta a los planetas. Entre esas técnicas se encuentra el efecto gravitatorio que tienen sobre las propias estrellas alrededor de la cuales giran, que las provoca un pequeño vaivén que puede ser detectado por los HARPS y que revelan unas curvas características. Otra técnica es la variación de la luminosidad de la estrella al pasar el planeta por delante de la misma en su periodo de rotación. A partir de esas técnicas se puede extraer gran cantidad de información sobre el tamaño, densidad y características cinéticas de la órbita del planeta.

Se espera que las nuevas técnicas ópticas permitan aumentar la resolución y por una parte detectar planetas del tamaño más aproximado a la tierra (earth twins) y por otra parte obtener imágenes directas de los planetas que nos permitan analizar el espectro electromagnético de la radiación que despiden. De esta manera podremos averiguar la composición de su atmósfera y determinar si en su superficie se desarrollan procesos bioquímicos que sean trazas de sistemas biológicos como los de la tierra. De los satélites de observación de la tierra sabemos más o menos como tienen que ser las curvas espectrales que revelen la presencia de vida en otros planetas, al menos vida basada en el carbono y el oxígeno tal y como la conocemos en la Tierra.

Según los datos que presentó el profesor Mayor la probabilidad de que se encuentre un planeta rocoso del tamaño de la tierra en una zona habitable es bastante alta, de un 10%, estudiando la evolución de las características de los planetas que se han ido descubriendo. Además el descubrimiento del primero se hará pronto.

En el turno de preguntas se le hicieron una mezcla de preguntas técnicas y exóticas. Entre las primeras se pueden citar (que yo recuerde) su opinión sobre los planetas sin estrella y su origen, la nomenclatura prosaica de los planetas que se van descubriendo y cómo seleccionan la zona del cielo a donde hay que apuntar los telescopios para buscar planetas extrasolares. Ante esta última pregunta el profesor indicó que la búsqueda se concentra en una zona cercana a nuestro planeta pro razones prácticas ya que las estrellas más cercanas son las que mejor podemos observar con la tecnología de la que disponemos.

Entre las segundas la clásica pregunta de cómo se sintió cuando descubrió por primera vez en la historia un planeta fuera del sistema solar y su opinión sobre la exclusión de pluton entre los planetas del sistema solar.

Sobre el asunto del descubrimiento del primer planeta su respuesta fue curiosa y reveló el tortuoso proceso que siguen esos descubrimientos. Las medidas para la detección de planetas fuera del sistema solar son muy tediosas y envuelven la toma de numerosas medidas sobre las mismas zonas que luego son tratadas estadísticamente para tratar de minimizar las numerosas fuentes de error, sistemáticas o procedentes de los instrumentos imprecisos de medida. Así que cuando descubrieron el patrón de datos que revelaba la presencia de una posible detección de un planeta pensaron que se trataba de un error y realizaron numerosas comprobaciones y nuevas medidas. Cuando confirmaron los primeros resultados se publicaron las medidas para que otros científicos reprodujeron y conformaran los resultados. No fue hasta meses después que el resultado se conformo a nivel de comunidad científica y descorcharon la botella de champán.

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