Curso UIMP: Tecnologías RFID


En esta primera sesión del segundo día del curso nos hemos introducido en el mundo de los sensores y pequeños dispositivos inalámbricos que aportan la información de contexto de las aplicaciones de Inteligencia Ambiental. De la mano del profesor Javier Portillo García del Grupo de Procesado de Datos y Simulación (GPDS) y miembro del CEDITEC (Centro de Difusión de Tecnologías de la ETSIT-UPM) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), nos hemos introducido en el campo de la tecnología RFID.

En las primeras transparencias de la charla se muestra la evolución de la tecnología RFID a través de varios indicadores significativos como el número de patentes tramitadas anualmente, que comenzando en el año 1997 con 12 se llega a 2005 con 1250 y en el primer trimestre de 2006 se llevan 225 (los datos están un poco desfasados pero están actualizados en un informe de vigilancia tecnológica sobre tecnología RFID en las ciencias de la salud realizado en el ponente junto con otros autores se tienen datos más actualizados) También se cita la evolución en las publicaciones científicas sobre RFID pasando de menos de 50 en el año 2000 a casi 300 en el año 2006. Finalmente la evolución de la inversión en las patentes en dicha tecnología anualmente ha pasado de menos de 500 millones de dólares en el 2000 a más de 1500 millones de dólares en el 2008.

La tecnología RFID permite la disponibilidad de etiquetas con capacidad variable de almacenamiento y recuperación de datos por radiofrecuencia (en diferentes bandas: 125 Khz [LF]; 13,56 MHz [HF]; 433-860-960 Mhz [UHF]; 2,45 Ghz [MW]), también referido como en “proximidad” que, dependiendo de la tecnología concreta empleada, puede suponer de unos pocos centímetros a decenas de metros. Es una especie de extensión del concepto de código de barras. A diferencia de dichos códigos la tecnología de radiofrecuencia presenta numerosas ventajas, entre ellas:

  • capacidad de lectura de muchas etiquetas a la vez
  • no es necesaria la visión directa entre lector y etiqueta
  • la capacidad de almacenamiento puede ser de 1 bit (por ejemplo las etiquetas que se usan en tiendas y centros comerciales para evitar el robo de productos) a 1 Mb
  • hay posibilidad no solamente de leer sino también de escribir datos en las etiquetas (amplia aplicación en trazeado de fabricación de productos y producción de alimentos)
  • se pueden incorporar sensores a las etiquetas que vuelquen sus lecturas de forma periódica a la memoria de la misma (p.e un alimento que deba estar durante su proceso de elaboración, alamacenaje y venta a una temperatura determinada …)

Se mostraron datos que permiten afirmar que la tecnología RFID está en pleno proceso de adopción por parte de la gran distribución (hipermercados, supermercados y sus proveedores) Se dieron a conocer los planes que desde el año 2003 tiene Wal-Mart , que anunció a sus 100 proveedores principales la obligación de etiquetar las mercancías suministradas con RFID/EPC (Electronic Product Code) y los que tuvo en seguida la cadena alemana Metro.

De hecho, las aplicaciones tradicionales de esta tecnología se encuentran precisamente en los campos de la logística, control de inventarios y trazabilidad de productos.

Un sistema RFID consta de una etiqueta (tag) con un chip, memoria y un antena de un tamaño variable entre pegatina y un paquete de tabaco y un lector con su correspondiente antena (que suele estar integrado en un PDA o incluso en un teléfono móvil con un adaptador microSD por ejemplo) Hay dos tipos de etiquetas: las pasivas y las activas. Las primeras no necesitan de batería ya que utilizan la energía con las que las ilumina el lector para realizar su transmisión. Las segundas si necesitan batería. Esto condiciona el tamaño (que será mayor), la distancia a las que se las puede contactar (que será mayor), su capacidad de almacenamiento (que será mayor), su precio (que será mayor) y si se las puede leer y/o escribir.

NOTA: ejemplo de aplicación de RFID en el transporte es la nueva tarjeta sin contacto del TUS. Estas tarjetas también están implantadas en el transporte intermodal en Madrid, para abonados anuales (el dinero que aportan estos clientes justifica el gastos en tecnología de la tarjeta)

El ponente puso unas cuantas transparencias con la amplia variedad de etiquetas que se pueden encontrar con tamaños, formas y materiales de lo más curiosos: llaveros, etiquetas plásticas que aguantan lavados (para ponerlas en ropa de trabajo en lavanderías de hospitales u hoteles, por ejemplo, facilitando la posterior clasificación por dueño), tarjetas de plástico (llaves de hotel, abonos de transporte), pulseras (para controlar pacientes en hospitales), implantados en móviles o pegados a ellos, tornillos de plástico, bridas, textiles, … El más curioso es un chip diminuto llamado muChip, fabricado y vendido por Hitachi junto con un kit de desarrollo (hardware/software)

El sistema básico RFID consta de las etiquetas que intercambian datos y energía con uno o más lectores RF que a su vez suelen estar conectados mediante redes inalámbricas a los computadores donde se almacenan y analizan los datos. La información que se escribe (lee) en los RFIDs puede cifrarse bien de forma interna o en origen antes de escribirse en la RFID. Es un tema resuelto. Sobretodo en aplicaciones en ciencias de la salud (ver el informe de vigilancia tecnológica)

Se citaron casos concretos en el sector de la salud:

  • etiquetas de medicamentos para evitar el fraude/falsificaciones
  • localización de material crítico (p.e desfibriladores) en interior de hospitales; también de personal
  • pulsera para control de enfermos en el interior del hospital (que no se salgan de los límites; que no les haya pasado nada si no se mueven durante mucho rato, control de sus constantes fisiológicas …) –> una aplicación de localización en interiores por RFID
  • etiquetado de la ropa de trabajo y de la ropa de pacientes con etiquetas plásticas resistentes a lavados que permiten una posterior clasificación de la ropa para devolvérsela a sus dueños (también vale en hoteles)

En otros campos también se ha producido una rápida adopción de esta tecnología. En aplicaciones de seguridad se puede disponer de una tarjeta con datos biométricos legibles por proximidad y confirmados por un lector biométrico de huellas por el portador (combinación de lo que tiene, lo que es y lo que sabe)

Algunos gobiernos (p.e EEUU) an adoptado el pasaporte digital con RFIDs, lo cual se puede extender a licencias de conducir o a implantarlos en el papel moneda, en concreto en billetes grandes de Euro (por lo visto ha habido contactos en ese sentido por parte de las autoridades monetarias de la Unión Europea y las empresas Hitachi, Philips e Infineon)

RFIDs para proteger objetos de valor (con la misma filosofía de protección de los objetos en tiendas) a fin de que si se roban puedan identificarse en puntos de salida fuera del país

Hay ideas de aumentar la funcionalidad de las etiquetas com sensores y meterlos por supuesto en los tejidos conlos que se hacen las prendas de vestir

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