módulo de igualdad


Hoy a segunda hora, en la parte teórica, hemos cambiado de tercio. Hemos pasado del comercio exterior a la materia de igualdad. Viente horas dedicadas a aprender y reflexionar sobre la realidad actual e histórica de la igualdad entre hombres y mujeres.

Uno puede preguntarse qué sentido tiene dedicar tiempo a un tema como este, dentro de un curso de formación eminentemente económico y financiero. Esta misma pregunta nos hizo la profesora, sonia, al comenzar la clase. Yo expuse mi teoría. La igualdad entre hombres y mujeres en la sociedad y en la empresa tiene por una parte un componente importante de maximización y racionalización en el uso de la fuerza productiva y por otra introduce en la sociedad un equilibrio entre la vida laboral y la personal (la tan mentada conciliación), de justicia social, que beneficia tanto a la sociedad como a la empresa y permite a ambas avanzar de forma sostenible y evolucionar positivamente a satisfacción de ambas partes. Todos salimos ganando con la igualdad.

La clase comenzó tras la justificación del módulo de igualdad dentro del curso, con un comentario sobre una cita de Aristóteles del año 384 A.C en la donde el filósofo consideraba a la mujer como un varón defectuoso. Muchos de los participantes de la discusión posterior consideramos que la cita era producto por una parte de la sociedad patriarcal griega y por otra parte de un tufillo misógino por parte del filósofo.

Posteriormente la discusión se centró en el papel de la mujer en la actualidad, que va alcanzando cada vez más cuotas de poder pero su camino se encuentra no exento de dificultades. Se puso como ejemplo de discusión el nombramiento de los miembros del gobierno de España, en el cual hay un número mayor de ministras que de ministros. La discusión concluyó que aunque en principio pueda suponer un avance en el campo de la igualdad entre hombres y mujeres, la sombra de duda sobre el carácter paternalista de algún nombramiento, como el de la ministra de defensa, papel representado por una mujer embarazada. Este punto suscitó un interesante debate por cuanto la ministra anunció que no se acogería a la baja de maternidad y por el primer viaje que hizo a una zona de conflicto, para visitar a los soldados españoles destinados allí. Por una parte estaban los que defendían que parecía un mal ejemplo la renuncia a la baja y que eso podría servir como un ejemplo a seguir y justificar ciertas actitudes empresariales respecto a la mujer, negativo para las mujeres. Por otra parte se sugirió que su marido podría tomarse la baja en su lugar. Pero. ¿quién da el pecho a la criatura? El contacto de la madre con el hijo en esa primera etapa es crucial … Yo opiné que eso era un retroceso en el proceso de conciliación como principio, en el que el trabajo no debe suponer un obstáculo para la vida familiar.

La clase prosiguió con una interesante exposición por parte de la profesora sobre la evolución histórica de la consideración de la mujer en la sociedad. Comenzó relatando el ejemplo egipcio, en el que la mujer tenía un papel destacado y había conquistado cuotas de poder y derecho que hoy en día consideramos avanzadas. Ese estatus se perdió en la civilización griega y romana y no fue hasta la revolución francesa de manera tímida y después hasta bien entrado el siglo veinte, en el periodo de entre guerras, cuando la mujer consiguió el reconocimiento del sufragio y de los demás derechos fundamentales. A mi me sorprendió lo tardío de dicho reconocimiento, sobretodo en países como Francia, con la supuesta igualdad, fraternidad y libertad, y sobretodo del incipiente EEUU, en el que solamente se reconoció tras la guerra de secesión, en la cual se consiguió abolir la esclavitud y reconocer los derechos de los varones negros, pero no de las mujeres.

Me llamó la atención el proceso de incorporación de la mujer a la sociedad industrial desde una posición privilegiada en el mundo agrario y como se incorporó a partir del siglo XI en el sistema de oficios burgués, en los gremios profesionales. Esta incorporación se mantuvo hasta la revolución industrial, pero ello no supuso un avance en el resto de sus derechos fundamentales, en especial, en el derecho de sufragio.

La situación española no ha sido menos sorprendente. La evolución en Europa del de los derechos de las mujeres avanzó de forma desigual entre los países protestantes y los católicos, siendo estos últimos los más impermeables al cambio. España no fue una excepción. No fue hasta la segunda república, cuando se reconocieron los derechos de las mujeres, en especial al sufragio, pero también a la educación y a la autonomía personal y económica. La guerra civil y el periodo de dictadura posterior supuso una vuelta al pasado y un paréntesis en los derechos de la mujer. Posteriormente, tras el establecimiento de la democracia los avances han sido más acusados: la constitución, el estatuto de los trabajadores, la ley de igualdad.

Yo sigo pensando que las leyes no son la solución. Vivimos en un país donde las leyes no se cumplen. Lo que hay que cambiar es la sociedad y para eso se necesitan dos cosas: tiempo y educación. Hay que educar en la igualdad a las nuevas generaciones y esperar a que maduren para que dichos planteamientos se asienten a la sociedad. La ley entonces no hará otra cosa que asegurarse de que dichos planteamientos pervivan en el tiempo. Ahora mismo, son castillos en el aire.

3 comentarios en “módulo de igualdad

  1. El embarazo de la ministra.
    Soy una mujer de 38 años, madre de dos hijos de 2 años y medio y 1 año, directora comercial de una empresa privada desde hace unos años.

    Mis dos embarazos coincidieron con enormes picos de trabajo en mi sector, incluso con mi último hijo trabajé hasta el mismo día de dar a luz y viaje hasta el 8 mes, eso si en aviones comerciales y no en aviones del Ejército con salita y asientos de avión privado, ni tampoco viajé con médicos por si se me ocurría parir en medio de mis viajes….

    Señores que lo que hace la señora ministra está a la orden del día en la sociedad en la que vivimos y a nadie le hacen un homenaje.

    Andrea Rodríguez
    http://www.creditomagazine.es

  2. Al hilo de esto hoy en la Universidad Internacional Menendez Pelayo (UIMP) de Santander, dentro del seminario sobre ‘Mujer y trabajo en el siglo XXI‘, se ha celebrado una conferencia en el Ateneo de Santander, por parte del presidente de la Comisión Nacional de Medicina Legal y Forense, Enrique Villanueva, en la que se indicó que las mujeres chocan con una estructura laboral diseñada por y para hombres y que los convenios colectivos pueden ser «la clave» para compaginar vida laboral y familiar.

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